Anònim
Anar al rescat d’una amiga sempre pot ser positiu, no? Ahir, amb el síndrome Amelie pujat vaig acceptar cridar a un número desconegut del que la meua amiga habia rebut una trucada que no había pogut respondre.
Acaba de perdre el móvil i volía saber si era ixe algú que li interessaba sense semblar una histèrica, lo típic vamos, així que amb el dramatisme inspirat allí que me lancé:
- Patri! Soy yo, a que hora habiamos quedado??? -mentira, mentira y mentira-
- No soy Patri -veu masculina-
- Como que no??? ese es el número de toda la vida de mi amiga Patri. ¿Quién eres? -buscant informació-
- Soy Toni y no creo porque este número és muy fácil.
- Vaya… vale. -Misión cumplida, no és ixe algú- Lo siento.
- ¿Oye te quieres venir?
-¿Que?
- Vente a mi casa-!!!-
- Lo siento. Es que no puedo. He quedado.
- Bueno. Si cambias de opinión. Ya sabes mi número.
- Vale. Lo tendré en cuenta. Gracias. Hasta luego!
- Adiós guapa.




“Vente a mi casa”?
Hum….
Mai
Abril 16, 2007 a 7:42 pm
Si nena… hum
Besi y nos vemos pronto!
artisteinconnue
Abril 17, 2007 a 7:42 am